Situados en este ángulo el visitante del foro podía ver el monumento central con su estatua, leer las letras del enlosado, visitar el templete de sectile, observar la parte sur del foro con sus estatuas ecuestres y subir  las escaleras de la izquierda para acceder a la posible basílica. Personas de todo tipo llenarían estos espacios destinados al encuentro público. Aquí se cerrarían negocios, se contratarían trabajos, se venderían mercancías o, simplemente, se pasaría el rato. Mientras tanto recibían la propaganda oficial  repartida por todo el recinto.